KIWE UMA vs AD ASTRA

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Creación colectiva de una obra de teatro de títeres con el proceso educativo Kiwe Uma

“Estimados niños y niñas de Ad Astra,
La Tierra según dicen se va a dañar. Por eso ustedes quieren ir a Marte. A colonizar allá como lo hicieron acá. Nosotros les saludamos desde las entrañas del corazón de Tierradentro, Colombia, en nuestra Madre Tierra.”

Así empieza la carta que escribieron los niños, niñas y jóvenes del proceso de formación cultural Kiwe Uma a la escuela que Elon Musk – el hombre más rico del mundo – creó para sus hijos. Carta que constituye el eje central de la nueva obra teatral que estamos creando con ellos y ellas desde el año 2021.

Con Kiwe Uma ya venimos caminando desde hace cinco años (ver Thi en thu skaw, ver Kiwe Uma) siendo esta obra nuestra tercera creación, y la más ambiciosa! Claro, es que estos muchachos y muchachas le ponen mucha energía a eso! Cada uno y cada una donde más le guste: una pintando el telón de fondo, la otra escribiendo parte de la carta, los otros improvisando las escenas; algunos construyendo la escenografía, otras animando los títeres… Es muy bonito ver cómo van asumiendo ellos y ellas mismas los distintos papeles que requiere hacer una obra teatral. Están quienes se encargan de las luces, quienes del sonido, quienes de los elementos escenográficos. El teatro fluyendo en el territorio, como un medio de expresión de lo propio: una manera lúdica y artística de contar el Nasa Üus o corazón Nasa. Porque como ya bien saben, la obra la escriben ellos y ellas, a partir de su propio sentir y de todo el material que colectamos durante la etapa de investigación.

La investigación

¿Pero de dónde salió Elon Musk?

Todo empezó en una charla con Gentil Wejxia – uno de los fundadores del proceso – acerca del libro En Ausencia de lo sagrado del autor Jerry Mander, en el cual se contrapone el fracaso de la tecnología a la supervivencia de los pueblos originarios. En este libro se recorren las últimas tecnologías haciendo un análisis profundo de sus implicaciones y consecuencias dejando a un lado el optimismo habitual con el que se trata cada innovación tecnológica: pantallas, colonias espaciales, ingeniería genética y molecular, inteligencia artificial se nos presentan normalmente como soluciones promisorias para el futuro de la humanidad y del mundo mientras están al servicio de corporaciones maquinales que tienen como fin el beneficio económico por encima de cualquier otra dimensión de la vida.

El tema nos pareció interesante y, decidimos, de la mano con el equipo de Kiwe Uma que se vuelva el tema base de nuestra nueva obra. Empezamos a trabajar con los niños, niñas y jóvenes preguntándonos sobre la sociedad moderna y sus tecnologías. Empezamos a investigar y vimos como la modernidad se desarrolló destruyendo a los pueblos originarios y a sus cosmovisiones. Nos dimos cuenta con ellos y ellas que la colonización y la dominación era la base de esta sociedad. También conocimos muchas resistencias a este modo de habitar la tierra a través el mundo. En nuestros andares investigativos, conocimos a Elon Musk, el hombre más rico del mundo en este momento, y a su ambición de colonizar a Marte a través de SpaceX, una de sus empresas principales. La colonización de Marte empezaría en 2050, y, según Elon Musk, es un proyecto filantrópico y ecológico que va a permitir defender la vida de guerras y colapsos ambientales en la Tierra. Éste era un ejemplo concreto de lo que nos contaba el autor Jerry Mander. Y sobre todo era algo tan absurdo y exagerado que nos pareció un ejemplo perfecto para la obra.

En el curso de la investigación, apareció Ad Astra como la cereza del pastel. Ad Astra: la escuela creada por Elon Musk para sus hijos y algunos empleados de su empresa de exploración espacial. Allí no se separan los niños en grupos de edades ni se tienen asignaturas ni notas, ni salones de clase, tal como en la escuela de Kiwe Uma. Pero representa todo lo contrario del proceso educativo Kiwe Uma. Mientras en Ad Astra no se enseñan idiomas, pues se prevee que las computadoras traducirán todas las lenguas en tiempo real, en Kiwe Uma la lengua Nasayuwe es uno de los elementos principales ya que es la esencia de la cosmovisión y cultura Nasa. Mientras en Ad Astra se enseñan lenguajes de programación, robótica y gestión empresarial, en Kiwe Uma se hace especial énfasis en los tejidos tradicionales, el trabajo de la tierra, la música, las artes. Pero la esencia de ambos procesos se puede entender perfectamente con él solo nombre: mientras Kiwe Uma significa Madre Tierra en Nasayuwe, Ad Astra significa Hacia las estrellas en Latín. O sea: ellos quieren colonizar a Marte, mientras aquí queremos volver a conectarnos con la Madre Tierra.

La carta

Frente a este paralelo tan terrible y chistoso, se nos ocurrió la idea que podríamos escribir una carta a los niños de Ad Astra, para contarles de Kiwe Uma, y de paso hacer un repaso histórico de escuela a escuela. Esta carta, poderosa y firme, la escribieron los niños, niñas y jovenes de Kiwe uma, a veces desde la oralidad, a veces frente al computador. Nos quedamos aterrados de la claridad y de la pertinencia de su visión al escuchar las palabras tan bonitas y contundentes que nos dictaban. Esta carta demuestra que la sociedad moderna se levantó y se sigue desarrollando sobre la destrucción de la Madre Tierra, pero también afirma que existen otras propuestas para el mundo, que los pueblos originarios y su sentir no están muertos, que siguen resistiendo. Es una manera de mostrar la esencia de la propuesta educativa Kiwe Uma: el cuidado de las semillas, de la vida, de la Madre Tierra. Una forma de demostrar que los conocimientos siguen vivos y se siguen trasmitiendo. Es una carta abierta al mundo para llamar la atención sobre este camino loco qué está tomando la humanidad, este camino de destrucción, de muerte, pero sobre todo para poner a la luz este otro camino posible, él de la armonía con la Madre Tierra.

La obra

Para poner en escena esta carta, juntamos distintas técnicas: teatro de títeres, teatro de sombras, actuación. Lo que sostiene el hilo de la obra, es la carta. Y entre cada pedacito de carta aparecen escenas con distintos personajes.

Por un lado, el Cura, Colón y la Reina, que ya son personajes recurrentes en las obras de Kiwe Uma, acompañados con Musk y sus Asistentes: ahí podrán reírse de las pataletas de la Reina para conseguir oro, azúcar y cocaína, asustarse de las escuelas esclavistas con museos secretos dirigidas por el cura, reconocer la ambición de Colón que termina en vendedor de bonos carbonos, y las publicidades locas de Musk y su sueño tecnológico. Del otro, los Nasa con quienes podrán vivir la resistencia: escuchar el relato del tejido del mundo y la vida en armonía, revivir la Conquista y las guerras de liberación, seguir los pasos para la siembra del maíz y escuchar la música propia.

En esta obra atravesamos los tiempos y los espacios. A veces estamos aquí, en el Cauca, otras veces estamos en el palacio de la Reina de España, o en la estación de cohetes de Elon Musk en Estados Unidos. A veces estamos en el mundo de ahora, confrontando ideas, otras estamos en el pasado, aprendiendo de estos esquemas que se repiten una y otra vez. Esquemas de dominación de la tierra y de la gente, de hegemonía de un solo modo de pensar: blanco, cartesiano, enfermo de ambición. Otras veces estamos en un futuro no tan futuro, imaginando hasta dónde puede llegar lo absurdo: vivir en ciudades artificiales, vender a su madre, apostar sobre la extinción del oso polar… colonizar a Marte…

Con esta obra se pone en escena, con mucho humor, pero también con la seriedad que se merece, esta batalla de ideas, de sentires y de mundos, entre los y las que cuidan la vida y los que la destruyen. Entre los y las que nos sentimos haciendo parte de Kiwe Uma, y los y las que se creen superiores por su humanidad. Entre los y las que nos queremos arraigar más, y los y las que sueñan con cohetes que les manden lejos, más lejos todavía.

Aún nos queda un poco de trabajo de ensayo, para terminar de darle ritmo y fluidez a la obra, pero esperamos poder actuarla muy pronto en muchos lugares, comunidades y territorios, para que siga propagándose la voz de Kiwe Uma, y su propuesta de defensa de la vida.

« Mientras ustedes ven a la madre tierra como un objeto, nosotros cuando vemos sufrir a nuestra mamá, también sufrimos igual que ella. Entonces vamos a seguir queriéndola y cuidándola, mostrándole que no tenemos el mismo pensamiento que ustedes. Vamos a seguir fortaleciéndola y conversando con ella, a través de nuestra espiritualidad. Mientras ustedes la destruyen, nosotros la consentimos sembrando plantas y alimentos que la embellecen y que a nosotros nos da vida. »[:]

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